
Por Víctor Manuel Guerrero Reyes
Con el paso de los años, el sistema diplomático y consular de la República Dominicana en el exterior ha experimentado importantes avances. Se han modernizado algunos servicios, se han ampliado las oficinas consulares y se han incorporado herramientas tecnológicas que facilitan determinados trámites para nuestros ciudadanos.
Sin embargo, estos avances todavía no son suficientes frente a las necesidades de una comunidad dominicana que cada día crece más allá de nuestras fronteras.
Los dominicanos residentes en Estados Unidos, Chile, España, Italia, Canadá y otros países no solamente representan una parte importante de nuestra nación; también son protagonistas del desarrollo económico y social de la República Dominicana. A través de sus remesas, inversiones, emprendimientos y aportes comunitarios, mantienen un vínculo permanente con su país de origen.
Por esa razón, la política exterior dominicana debe colocar al ciudadano dominicano en el centro de su acción consular y diplomática.
Más atención y menos burocracia
Uno de los principales desafíos sigue siendo mejorar la atención al ciudadano. Muchas personas tienen que recorrer largas distancias para realizar un trámite consular, esperar durante horas o enfrentarse a procesos que podrían simplificarse mediante la tecnología.
La modernización no debe limitarse a tener plataformas digitales. Debe significar menos burocracia, mayor rapidez, transparencia y un trato digno para cada dominicano que acude a una misión diplomática o consular.
El ciudadano debe sentir que cuando entra a un consulado dominicano está entrando a una extensión de su propio país.
Servicios consulares más accesibles
Es necesario continuar ampliando los servicios digitales y facilitar la realización de trámites desde cualquier lugar.
También sería importante fortalecer los consulados móviles y las jornadas consulares en ciudades donde exista una importante población dominicana, pero que se encuentran alejadas de las sedes consulares.
No todos los dominicanos tienen las mismas posibilidades económicas ni el mismo acceso al transporte. Acercar los servicios al ciudadano significa también hacer justicia social.
Una diplomacia que escuche a la diáspora
Otro aspecto fundamental es fortalecer los mecanismos de participación de los dominicanos en el exterior.
Nuestra comunidad tiene profesionales, empresarios, periodistas, estudiantes, dirigentes comunitarios, trabajadores y líderes sociales con experiencia y conocimientos que pueden contribuir al desarrollo de la República Dominicana.
La diplomacia dominicana debe crear mayores espacios de diálogo con esas comunidades y escuchar sus propuestas.
Los dominicanos del exterior no deben ser vistos solamente como remitentes de remesas. Somos parte activa de la nación dominicana, aunque físicamente estemos fuera de sus fronteras.
Protección y orientación al ciudadano
Las representaciones dominicanas también deben continuar fortaleciendo la asistencia y orientación a los ciudadanos que enfrentan situaciones difíciles en el extranjero.
Desde problemas relacionados con documentación y protección consular hasta situaciones de emergencia, fallecimientos, detenciones o vulnerabilidad social, nuestros ciudadanos necesitan saber que cuentan con una institución que los puede orientar y acompañar dentro de las posibilidades que establece la ley.
La atención consular debe ser humana, profesional y eficiente.
Más transparencia y evaluación de los servicios
También es necesario establecer mecanismos más efectivos para evaluar la calidad de los servicios que ofrecen nuestras misiones diplomáticas y consulares.
El ciudadano debería poder expresar fácilmente su opinión sobre la atención recibida, identificar problemas y conocer los mecanismos disponibles para presentar una queja o recomendación.
Una diplomacia moderna debe estar abierta a la evaluación y a la crítica constructiva.
La diáspora merece una política de Estado
La comunidad dominicana en el exterior ha cambiado. Ya no se trata únicamente de una población que emigró buscando mejores oportunidades.
Hoy tenemos una diáspora organizada, profesional, emprendedora y con una fuerte capacidad de influencia económica y social.
Por eso, la República Dominicana necesita una política integral hacia sus ciudadanos en el exterior, que vaya mucho más allá de los servicios consulares.
Debemos promover inversiones de los dominicanos en el exterior, facilitar el retorno voluntario, impulsar programas de emprendimiento, fortalecer los vínculos culturales y educativos y crear mayores oportunidades para que nuestros compatriotas puedan contribuir al desarrollo nacional.
Una nueva visión
El reto no es solamente construir más consulados. El verdadero desafío es construir una diplomacia más cercana, eficiente, transparente y humana.
Los tiempos han cambiado y las necesidades de nuestra diáspora también.
Si los dominicanos que viven fuera del país son una parte fundamental de nuestra nación, entonces debemos ofrecerles servicios a la altura de su importancia.
Porque más allá de nuestras fronteras también existe República Dominicana.
Y cada dominicano que vive en el exterior merece sentir que su país lo escucha, lo respeta y lo representa.
La diplomacia dominicana ha avanzado, pero todavía puede avanzar mucho más. El próximo paso debe ser convertir esos avances en una política consular verdaderamente centrada en el ciudadano.
Una diplomacia para los dominicanos, esté donde esté un dominicano.