Quién fue:
Fue una destacada educadora, política y escritora dominicana. Nació el 23 de julio de 1931 en Santo Domingo y falleció el 11 de octubre de 2020 a los 89 años. Se destacó por ser la primera mujer en presidir un partido político en América Latina, al frente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de 1979 a 1982.

Quién es:
Una conquistadora de sueños, una mujer que inspiró a generaciones, que dio oportunidades a todo el que se le acercaba con interés de aprender, que no miraba la formación, la educación, la vestimenta ni los grandes títulos, sino la esencia de la persona.
Un ser humano excepcional que nos deja un legado que muchos de los que estuvimos a su lado, a cinco años de su partida física, todavía no hemos podido difundir, ni nunca podremos hacerlo a su justa dimensión.
Lamentablemente, partió de manera física hace cinco años y no pude estar. Pero me dejó el 11 de octubre muchas anécdotas y recuerdos que, mientras viva, no podré olvidar. Recordar las personas que ella en un momento u otro apreció mucho —Eulogia, Luisa, Plata, Máx, José, Bienvenido, Gabriel, Ana Odalis, Edwin, Liranzo, Montilla, Juan Pastor Minaña, Víctor y muchos otros— nos hace revivir buenos momentos y hasta pensar en llamar al 809-697-3150 para ver si responde aquella voz sabia y cálida.
Para muchos jóvenes que tuvimos la oportunidad de estar a su lado y de aprender acerca de su ideología, a Ivelisse le apasionaba hablar de lo que era la formación, por la cual luchó desde el Instituto José Francisco Peña Gómez.
Ella, la primera mujer presidenta de un partido político, estaba muy por encima de la partidocracia.
El mes de octubre es un mes muy importante para nosotros porque nacieron mi madre y dos de mis hijos. La realidad es que la señora Ivelisse fue un ser humano de esos que nacen cada siglo. Que Dios la bendiga, porque siempre será un ángel donde quiera que esté; gente como ella nunca muere.
No puedo olvidar haber ido a visitar varias veces su hogar, donde vivía alquilada, en La Castellana (y luego en el Ensanche Paraíso), haber podido compartir con ella, tocar sus libros, aprender de su sabiduría; haber participado en uno de sus cumpleaños, en el Club de Legisladores. Haber estado al lado de un ser tan especial es algo por lo que le doy gracias a Dios, y lamento que en los últimos años las múltiples responsabilidades no me permitieran estar tan cerca de alguien que quise tanto.
¡Que Dios bendiga siempre a doña Ivelisse!
Autor:
Alexis Isaac Jiménez