
Agencias.- El presidente ruso, Vladímir Putin, aceptó que Budapest pueda ser la sede de las negociaciones de paz sobre Ucrania, una propuesta presentada este viernes por el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, durante una reunión en el Kremlin marcada también por discusiones sobre energía.
Putin aseguró que recibir la iniciativa húngara es “positivo” y agradeció la disposición de Orbán a facilitar un eventual proceso de diálogo, mientras resaltó la “postura equilibrada” del líder europeo respecto al conflicto, una posición que difiere de la mayoría de los países de la Unión Europea.
Orbán afirmó que Hungría está lista para ofrecer su capital como plataforma diplomática y contribuir al avance de cualquier esfuerzo que pueda acercar el fin de la guerra, insistiendo en que su política hacia Rusia se mantiene coherente y libre de presiones externas.
Durante el encuentro, Putin recordó que también respaldó cuando, en 2024, el presidente estadounidense Donald Trump propuso a Budapest como sede de una cumbre ruso-estadounidense, aunque aquella reunión fue cancelada y generó tensiones dentro de la UE.
Orbán, por su parte, defendió nuevamente el plan de paz impulsado por Trump, al que su gobierno ha brindado apoyo “incondicional”, pese a que Moscú rechazó la versión final reducida de 19 puntos acordada entre Washington, Bruselas y Kiev.
El primer ministro subrayó que Hungría continúa padeciendo los efectos económicos de la guerra, por lo que mantiene su interés en garantizar la seguridad energética del país, que depende en gran medida del crudo y gas ruso. Reiteró que la estabilidad del suministro ruso es clave para la economía húngara.
Aunque Orbán sostuvo que uno de sus objetivos era asegurar más petróleo y gas, medios locales señalaron que Hungría ya tiene contratos vigentes, mientras otras fuentes apuntaron que las conversaciones podrían centrarse en la expansión de la petrolera MOL en los Balcanes, afectada por las sanciones estadounidenses a empresas rusas.
En la reunión también participaron los ministros de Exteriores, Serguéi Lavrov y Péter Szijjártó, además del viceprimer ministro ruso Alexandr Nóvak, pieza clave en la política energética que beneficia a Budapest con precios por debajo del mercado.