
Por: Felipe Castro
Franz Kafka expresó: “Sentí vergüenza de mí mismo cuando me di cuenta de que la vida es una fiesta de máscaras y yo participé con mi rostro verdadero”. Esta frase destaca el contraste entre su propia vulnerabilidad y la protección de fragilidades de los demás. Ser auténtico en el entorno kafkiano es un acto de valentía, pero también de ingenuidad, ya que se arriesga al rechazo y la incomprensión en un mundo que prefiere las apariencias. Mostrar el rostro verdadero en un entorno hipócrita se interpreta como una protesta silenciosa, una forma de fuerza y autenticidad solitaria frente a la falsedad.
Franz Kafka, (3 de julio de 1883-3 de junio de 1924), fue un escritor bohemio de lengua alemana. Su obra, una de las más influyentes de la literatura universal.
Como cualquier mercancía de mercado, la falacia se ha convertido en un producto mercadológico altamente rentable para “comunicadores, abogados y político de poca monta” que, con un sensacionalismo patológico en una sociedad proclive al morbo adquieren recursos económicos, notoriedad y prestigio famélico a base de fabulas a simple vista controvertible.
Generalmente, en su mayoría, la sociedad está compuesta de personas nobles salpicadas de serpientes con lenguas viperinas, puntiagudas, filosas, y sobre todo, venenosas, prestas siempre a atacar la tenue, pero consistente y brillante luz de la luciérnaga, porque su brillantez le molesta.
No es fortuito, y rara vez es intuito persona; la mayoría de las veces es sicariato comunicacional para tratar de fusilar el buen prestigio y el honor de políticos provenientes de la textura del primer nivel de la pirámides social que nacieron con el patrimonio de la decadencia económica, cuya formación fue el producto de la obra caritativa de la asignación de becas realizadas por un buen samaritano y que a fuerza de talento y tenacidad ascienden al último peldaño de la pirámide de la sociedad, creando celo y envidia en los techados de mediocridad con acceso a los medios de comunicación.
La infamia, la mentira y la manipulación son fenómenos del diario vivir en los micros círculos sociales, como en las administrativas, clubes y la familia, que sus ruidos son herméticos y no denunciables, porque casi siempre el emisor de la intriga y/o manipulación ejerce poder frente al receptor y denunciarlo le da el temor que sea calificado como un chismoso.
Fijaos bien como en las micros sociedades se intriga aviesamente generando un hermetismo sepulcral, sin embargo, en la gran sociedad los exponentes de las mentiras enfilan sin pudor sus lenguas de serpientes contra géneros políticos investidos de los más nobles propósitos.
Soslayar que, en la práctica política no se vilipendia a todos los políticos, es un vil acto de irresponsabilidad, desconocer que los políticos más perseguidos por el sicariato comunicacional con el fin de fusilar su honor, han sido los doctores, José Francisco Peña Gómez y Guido Gómez Mazara. Al primero le difamaron tanto que hasta le inventaron cargar en sus viajes kilos de drogas. Y a Gómez Mazara, quien está llamado a que, desde la presidencia de la República, cumplir con la obra inconclusa del fenecido José Francisco Peña Gómez. A Gómez Mazara le han hecho lo propio y más allá, hasta llegar a decir que el departamento de Estado de los Estados Unidos le tenia preparado un expediente por narcotráfico.
Por dicha mentira, Gómez Mazara obtuvo dos sentencias investidas de la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada contra un abogado, un “comunicador” y al abogado J. C., muerto de envidia por los éxitos a fuerza de talento del Dr. Guido Gómez Mazara. Pero la mentira tiene las piernas tan cortas que estas incontrovertibles verdades son subversivas a dichas intrigas, las que les mostramos las fotos a propósito de la invitación hecha por la GEORGETOWN UNIVERSITY para impartir la Conferencia GEOPOLITICAS Y LA TERNOLOGIA:
Por ironía de la vida, el tiempo pone todas las cosas en su justo lugar, no solo GEORGETOWN UNIVERSITY invitó a Gómez Mazara a impartir la conferencia, hicieron lo propio los funcionarios del Departamento de Estado y Comercio de los Estados Unidos, y la segunda con las autoridades de la Universidad de Purdue y Krach Institute. Fue invitado también por Brendan Carr/ presidente de La Comisión Federal de Comunicación de los Estados Unidos. En esa virtud. Habría que preguntarse lo siguiente: ¿Esas autoridades del más alto nivel de los Estados Unidos serían capaces de invitar a lideres de dudosa conducta a sus dependencias? Sin comentario.