Santo Domingo.– El titular de la Secretaría de Agroempresa y Comercio Agropecuario de la Fuerza del Pueblo, Mario Cabrera, advirtió que el campo dominicano atraviesa una situación crítica caracterizada por el endeudamiento de los productores, la reducción de la producción nacional, altos costos operacionales y una creciente dependencia de las importaciones.

“El productor nuestro del campo está endeudado, está quebrado y está produciendo mucho menos que lo que estaba produciendo antes”, afirmó Cabrera durante una entrevista televisiva en la que sostuvo que el sector agropecuario no ha recibido la prioridad que requiere por parte del actual Gobierno.
El dirigente explicó que la situación no debe abordarse únicamente desde la producción primaria, sino mediante un cambio de modelo que permita al productor transformar sus cosechas, agregar valor y acceder a mercados en mejores condiciones.
Cabrera señaló que las importaciones agropecuarias se han duplicado en los últimos seis años, al pasar, según los datos citados durante su intervención, de alrededor de US$3,000 millones a casi US$6,000 millones.
Asimismo, afirmó que un elevado porcentaje de los productores que trabajan a campo abierto y bajo ambiente controlado enfrenta serias dificultades económicas. Citó particularmente la situación de zonas productoras de invernaderos como San José de Ocoa y La Vega, donde aseguró que numerosos productores se encuentran endeudados y algunos han tenido que arrendar sus instalaciones para poder subsistir.
“No es solo producir; es producir con valor agregado”
Cabrera sostuvo que uno de los principales problemas estructurales del campo dominicano es que el país continúa comercializando buena parte de su producción como materia prima, sin desarrollar suficientemente las cadenas de transformación que permitirían multiplicar su valor.
Puso como ejemplo el cacao dominicano, reconocido internacionalmente por su calidad, pero que es exportado principalmente como materia prima mientras el país importa productos elaborados como chocolates finos.
“El campo dominicano necesita capacitarse, tecnificarse, producir y vender con valor agregado”, expresó.
El dirigente agropecuario utilizó también el coco como ejemplo del potencial desaprovechado. Explicó que un productor no debería depender exclusivamente de la venta del fruto, sino disponer de condiciones para transformar y comercializar derivados como agua, leche, harina, esencias y otros productos destinados incluso a industrias como la cosmética.
La misma situación, dijo, se presenta con el mango. Cabrera recordó las pérdidas que han enfrentado productores debido a la naturaleza perecedera del producto y planteó que una infraestructura agroindustrial permitiría convertir los excedentes en pulpa, jugos y conservas, reduciendo las pérdidas cuando los precios del mercado no compensen los costos de cosecha y transporte.