Por: JUAN DE LA ROSA




Un Tribunal de Primera Instancia volvió a declarar culpable a Elizabeth Silverio por ejercicio ilegal de la medicina. La Novena Sala Penal del Distrito Nacional impuso cinco años de reclusión a la “Neurocientifica”. En 2024, el Tercer Colegiado de la misma jurisdicción la condenó siete, pero la corte penal, regresó el expediente a su lugar de origen, con la finalidad de que se conozca otra vez la imputación que afecta a la dama, ella ganó tiempo y la sanción de ahora es más benigna que la anterior.
Volver al juzgado de alzada con dos decisiones en contra es “Crónica de una Muerte Anunciada”, quien sabe escuchar ya tiene una opinión acabada de la litis que atormenta a la potencial recurrente por segunda vez, decimos que lo más fácil para alguien que ha sido cuestionado por su formación académica, es presentar sus credenciales si estudió la carrera que ejerce, pero los tropiezos y las declaraciones dadas a medios de comunicación, ya damos como cierta la acusación que hace el Ministerio Público a la imputada Elizabeth. Ella al declarar a la prensa que cubrió las incidencias de su audiencia, manifestó que la condena de la cual es víctima pretende silenciar escándalos que trastornan a la sociedad dominicana-es probable que su queja vaya dirigida al gobierno de Luis Abinader- si es así, consideramos que la perseguida no tiene categoría social para mover la opinión pública en ninguna dirección. Otro argumento utilizado por la litigante fué invocar a Dios para que garantice su inocencia. Nunca refirió el valor de las certificaciones que avalan sus estudios de la profesión que ejercía.
Acerca del vacío que refleja la auto defensa de la “científica”, dice el Magistrado Manuel Hernández Victoria, en su ensayo “La Prueba”, pág. 45:
“Todo sujeto procesal que participa en un juicio, cuál sea, tiene el derecho a producir la prueba necesaria para formar la convicción del juzgador, que le permitirá determinar si los hechos considerados ocurrieron o no, precisàndose quién fué su responsable, es decir , el Juez debe tener la convicción suficiente que le permita determinar si una persona es o no responsable y para ello, debe tener una apreciación razonada y libre, sujeta tan sólo a reglas como las que prevee la sana crítica….”
Si el MP presentó pruebas, LS, tenía que llevar las suyas, pero ella confesó al país que no tiene.
Las investigaciones de Nuria Piera, descubrieron que el Dr. Ernesto Fadual y Elizabeth Silverio trabajaban con niños en áreas de la salud extremadamente delicadas, sin tener credenciales. En ambos casos hubo prolongadas discusiones entre el mal y el bien, sin embargo a paso de Tortugas las cosas van aclarando.
Cuando Sócrates fué juzgado le dijo al Tribunal que èl nunca cobró dinero por las enseñanzas que daba a los jóvenes, pese a que nadie ha superado al sabio griego, Silverio y Fadul no pueden decir lo mismo.
Con los años que tiene la “protectora de niños” en Tribunales y los revés que ha experimentado, ya pagó como si hubiera estado trás las rejas, este proceso convenció a la ciudadanía que no se puede relajar con la salud de la población infantil. Si yo fuera Juez de la corte que va conocer su recurso, propusiera que nos limitemos a la jurisprudencia que dejó Jesús de Nazareth, cuando le fué llevada la mujer pecadora (aunque las violaciones a las leyes son diferentes). En la Cámara de Consejo, mi pedido sería que les digamos: “Vete y no peques más.”
El cambio de rostro constante de Elizabeth conduce a pensar que algo no la hace sentir bien.