Muchos falsos amigos, hermanos y supuestos aliados están creyendo que este proceso que estoy viviendo donde fui atacado ferozmente y mi vida estuvo en peligro, me ha derrotado y terminado. A ellos les digo algo con serenidad, no con rabia: los procesos no terminan a un hombre que tiene propósito; lo fortalecen.

Siempre he sido como el rinoceronte: firme ante la carga, sólido frente a la adversidad y resistente ante cualquier embestida que la vida me haya puesto de frente. Pero más que fuerza física o carácter, lo que me ha sostenido es la convicción de saber quién soy y por qué camino. A lo largo de mi trayectoria he resurgido una y otra vez como el Ave Fénix, que renace de sus propias cenizas. Cada obstáculo me ha hecho más consciente, cada ataque me ha dado mayor determinación y cada traición me ha enseñado quiénes realmente son míos y quiénes permanecen cuando el ruido baja y la tormenta arrecia.
Hoy no hablo desde el resentimiento, sino desde la claridad. Porque las pruebas no solo duelen, también revelan. Revelan corazones, lealtades e intenciones. A partir de ahora caminaré con quien camine conmigo de verdad. Lealtad con lealtad, compromiso con compromiso y respeto con respeto.
A los que han estado en apoyo y solidaridad con mi persona, les digo con humildad, gratitud y firmeza: pueden contar conmigo siempre, en cualquier circunstancia, arriba y abajo, preferiblemente abajo que es donde se prueban y se reafirman las lealtades de las personas. La lealtad no es discurso, es acción constante.
El que camina firme no teme a las tormentas, porque entiende que el viento no tumba raíces profundas. Que cada persona que lea esto reflexione: ¿Somos compañía solo cuando todo está bien? ¿O somos sostén cuando la vida aprieta?
Las crisis no destruyen al que tiene principios, lo definen. Y yo sigo firme.
Atentamente,
Salvador Holguín
CEO del Grupo de Medios Hilando Fino