
Santo Domingo.– Punta Catalina transfirió al Estado dominicano US$258.4 millones en 2025, el mayor aporte anual desde su entrada en operación, consolidándose como pilar fiscal del Gobierno y uno de los activos públicos con mayor capacidad de generación de caja.
Al 3 de diciembre, la central operada por la Empresa de Generación Eléctrica Punta Catalina (EGEPC) elevó a US$562.9 millones sus transferencias acumuladas entre 2023 y 2025, mediante pagos de deuda, dividendos e impuestos, redefiniendo su peso dentro de las finanzas públicas.
El ejercicio de 2025 fue el más exigente y revelador, en un contexto de restricciones fiscales, donde la planta asumió una carga financiera significativa y pasó a operar como instrumento de estabilización fiscal, según un informe institucional.
Del total aportado en 2025, US$141 millones se destinaron a abonos de deuda con el Ministerio de Hacienda, vinculados al propio proyecto y al sector eléctrico, reflejando el uso directo de sus flujos para atender pasivos públicos.
A esto se sumó la distribución de US$59 millones en dividendos, señal de rentabilidad operativa, y el pago de US$58.4 millones en impuestos, que coloca a Punta Catalina entre los contribuyentes más relevantes del sector público empresarial.
En conjunto, los flujos confirman una fase de madurez financiera, con capacidad para sostener obligaciones fiscales, patrimoniales y operativas de manera simultánea, sin comprometer su desempeño.
El resultado contrasta con la situación estructural del sistema eléctrico, donde las distribuidoras mantienen pérdidas técnicas y comerciales, obligando al Estado a transferencias recurrentes, mientras Punta Catalina genera excedentes que ayudan a financiar ese esfuerzo.
El vicepresidente ejecutivo de EGEPC, Celso Marranzini, afirmó que “Punta Catalina ha dejado de ser solo un proyecto energético para convertirse en un activo estratégico de las finanzas públicas, con aportes medibles y sostenidos”.Ver más
El informe refuerza la tesis de que la central es uno de los pocos activos estatales con valor fiscal neto, aunque abre el debate sobre la sostenibilidad de un modelo donde una empresa rentable compensa las ineficiencias persistentes de la cadena de distribución.